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No deja de sorprenderme como nuestra mente puede llegar a traicionarnos cuando sentimos la presión por alcanzar un resultado muy anhelado.

Puede ocurrir al llevar a cabo una presentación en público en la que queremos que nuestro mensaje llegue a la audiencia de forma impactante, al hacer un examen donde nos jugamos algo importante, o al acudir a la entrevista de trabajo de nuestros sueños. A menudo escuchamos frases como “me han traicionado los nervios” o “me he quedado en blanco”. ¿Qué ha pasado?

Quiero compartir contigo algunas reflexiones que podrían ayudarte a encontrar la respuesta a esta pregunta.

Tim Gallwey, en su libro “El Juego Interior del Estrés”, habla del triángulo “rendimiento-aprendizaje-disfrute”, haciendo alusión a los elementos que pueden influir a la hora de llevar a cabo cualquier actividad humana como podría ser trabajar o jugar un partido de tenis.

Este autor declara que los tres elementos son importantes y que es necesario un justo equilibrio entre ellos. Si sólo pensamos en el rendimiento es posible que no lo alcancemos paralizados por el miedo a fallar. Si ponemos el foco en aprender y disfrutar veremos cómo el rendimiento o resultado mejoran notablemente.

Rafael Nadal , en su libro “Mi Historia”, narra cómo en la final de Wimbledon de 2008 perdió el cuarto set del partido en el tiebreak, obligándole a jugar un quinto set que finalmente le otorgó aquella histórica victoria:

“Cuando saqué, ganando 5-2, tenía la impresión de tener el sueño de mi vida al alcance de la mano. Fue mi perdición.”

En aquella ocasión la tentación de pensar en el resultado le distrajo y los nervios le traicionaron perdiendo 10-8 en el tiebreak del cuarto set.

Otro enfoque relacionado con el resultado es el que plantea Vicente Cuairan, instructor de tenis especializado en entrenamiento mental de jugadores de competición. Vicente plantea que los resultados, o el éxito en determinados partidos de tenis, no debe ser la fuente de confianza para un jugador, sino más bien la certeza de que ante determinadas situaciones de juego, el jugador podrá encontrar la mejor solución para actuar y resolverla con éxito. Y esto se entrena dotándole de las herramientas adecuadas.

Rafael Nadal es un claro ejemplo en este sentido. En la reciente final del Open de Australia pudimos ver cómo Nadal encontró solución al sólido revés de Federer enviándole golpes esporádicos a su derecha forzando numerosos errores del suizo. Lamentablemente Nadal no pudo llevarse la victoria pero el partido tuvo que resolverse en cinco sets.

En mi vida, ¿qué importancia le doy a los resultados?

 

 

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